Las empresas son un elemento fundamental de la economía de cualquier país del mundo en la actualidad. Gracias a su actividad, son capaces de ofrecer empleo, generar ingresos y promover el crecimiento económico de una localidad, región o país. Sin embargo, al igual que en cualquier otra actividad, en el momento de abrir una empresa, debes tomar determinadas decisiones que conllevan ciertos riesgos que pueden llevar al éxito o al fracaso de una empresa.
Una de las situaciones más negativas es que puede conllevar al cierre de tu empresa con deudas. Ocurre cuando la situación económica de la empresa no es buena y empieza a acumular impagos sin grandes perspectivas de ingresos. Estos impagos pueden ser cantidades que se deben a los acreedores, pero también salarios sin pagar a los trabajadores, así como impuestos, etc., como consecuencia de la falta de liquidez de la empresa.
La solución más sencilla en estos casos es cerrar la empresa con deudas para que esta no siga acumulando deudas con el paso del tiempo, ya que la situación económica es insostenible. Aunque puede parecer un escenario desalentador, es importante conocer de antemano los requisitos, así como los pasos que debes seguir en este caso y cuáles son las consecuencias principales de cerrar una empresa con deudas.
Sigue leyendo si quieres resolver tus dudas y conocer más datos al respecto, especialmente si tu empresa se encuentra en una situación complicada y quieres tomar la mejor decisión posible.
Tabla de contenidos
Cerrar una empresa con deudas: requisitos
Antes de iniciar el proceso de cierre de una empresa con deudas, es necesario que sepas que se deben cumplir con ciertos requisitos legales para evitar posibles problemas en el futuro. En primer lugar, es fundamental que tengas toda la documentación de la empresa en orden, incluyendo registro mercantil, las licencias, los contratos y los estados financieros.
También es necesario que tu empresa esté lo más al día posible en el pago de impuestos y en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. De lo contrario, podría ser bastante complicado que puedas cerrar tu empresa si esta tiene deudas. Otro requisito importante es notificar a todas las personas y entidades que tengan relación con la empresa sobre la decisión de cerrarla. Esto incluye a los proveedores, a los empleados, a los clientes y a cualquier otra parte interesada. Todos ellos, deben estar al tanto de la situación de la organización.
Ya dentro del proceso, para poder cerrar una empresa con deudas, esta debe cumplir con una serie de requisitos. Entre ellos, podemos decir que es necesario que la empresa tenga deudas pendientes (pasivo) y carezca de bienes y de dinero (activo) con el que responder a las deudas. Debes entender que, habitualmente, las deudas de la empresa no afectan al patrimonio personal del administrador o de los socios de la misma.
Asimismo, también debemos destacar que la empresa debe haber dado por finalizadas sus actividades de cara a la Agencia Tributaria, así como que debe llevar su contabilidad al día. Del mismo modo, no debe contar con trabajadores y su pasivo total no debe ni superar los 5 millones de euros ni estar formado por más de cincuenta acreedores.
Cerrar una empresa con deudas con liquidación ordenada: pasos a seguir

Una vez cumplidos los requisitos legales, el siguiente paso es iniciar el proceso de cierre de la empresa con deudas a través de un proceso de liquidación ordenada y sin intervención judicial. Aquí, es necesario que realices un inventario de todos los bienes y activos de la empresa, incluyendo mobiliario, maquinaria, inventario y otros activos tangibles e intangibles. Esta información será útil en el proceso de liquidación y reparto de bienes para pagar las deudas antes de disolver la empresa.
El siguiente paso es elaborar un balance final de la empresa, es decir, un registro detallado de todos sus activos y pasivos. Esto permitirá determinar la cuantía total de las deudas y cómo las vas a distribuir entre los acreedores. En este punto, debes tener en cuenta que debes contar con el suficiente dinero para poder saldar todas las deudas, lo cual no siempre es tarea sencilla. Si no dispones de liquidez, siempre puedes solicitar un préstamo personal o a familiares para poder liquidar las cuentas y cerrar la empresa.
Una vez completado el inventario y el balance final, es necesario que redactes un acta de cierre de la empresa. Este documento debe ser firmado por todos los socios o representantes legales de la empresa y debe incluir la decisión de cerrar la misma, la fecha de cierre y los detalles de la liquidación de bienes, así como pago de deudas.
Por último, es necesario presentar toda la documentación requerida en el Registro Mercantil correspondiente para que el cierre de la empresa quede debidamente registrado y para que se pueda proceder con la liquidación de bienes y el pago de deudas.
Cerrar una empresa con deudas a través de concurso de acreedores: pasos a seguir
Si tu empresa no dispone de la suficiente liquidez para hacer frente a las deudas, debes apostar por el concurso de acreedores voluntario, para el que es necesaria la intervención judicial. Para ello, lo primero que debes hacer es iniciar un pre-concurso de acreedores para facilitar el proceso y alcanzar acuerdos con los acreedores previamente a solicitar dicho concurso voluntario.
En ocasiones, en este pre-concurso, se puede llegar a un acuerdo que puede ayudarte a reducir la deuda de forma notable y evitar los gastos judiciales, a pesar de que te recomendamos contar con la ayuda y el asesoramiento de un abogado especializado en este tipo de cuestiones. En otras ocasiones, sin embargo, puede que no haya acuerdo, y tengas que convocar el concurso de acreedores para poder cerrar una empresa con deudas.
Este concurso de acreedores voluntario cuenta con 5 fases. La primera está formada por los actos previos, que comienza cuando se envía al juez la solicitud del concurso hasta el auto de admisión y su tramitación. La segunda es la fase común, en la que se declara el concurso y que requiere la documentación necesaria. En este punto, se nombra un administrador concursal, que se ocupa de la determinación de los activos y pasivos de esta sociedad y de la clasificación de los créditos, elaborando un informe concursal.
La tercera fase se conoce como la “fase de convenio”, con la que se trata de eliminar las deudas de la empresa en un 50% a través de una negociación que no puede superar los 5 años de duración. Si esta no da resultado, se procede a la cuarta fase, la de liquidación de la empresa y, por último, tiene lugar la calificación o resolución definitiva del concurso de acreedores y se da por disuelta la empresa.
Cerrar una empresa con deudas: ¿qué consecuencias tiene?

Cerrar una empresa con deudas puede tener diferentes consecuencias dependiendo de la situación de cada empresa y de la legislación vigente en cada país. Algunas de las posibles consecuencias al cerrar una empresa con deudas son las siguientes:
Pérdida de la inversión
El cierre de una empresa con deudas puede suponer una pérdida de la inversión realizada por los socios o accionistas que habían formado dicha organización. Esto puede tener un impacto económico importante, dependiendo del capital que haya aportado cada uno y de la cantidad aportada.
Responsabilidad ilimitada de los socios o accionistas
En empresas con responsabilidad ilimitada, los socios o accionistas pueden ser responsables de las deudas de la empresa en forma ilimitada, es decir, deben responder con sus bienes personales en caso de contraer deudas. En el resto de las situaciones, los socios o accionistas siguen siendo responsables de las deudas de la organización, pero de forma limitada, por lo que, únicamente deben responder con la cantidad aportada.
Prohibición de volver a crear una empresa
En algunos países, si una empresa cierra con deudas, los socios o administradores pueden quedar inhabilitados para crear una nueva empresa durante un tiempo determinado. No obstante, en muchos países, como en España, es posible volver a abrir una empresa tras haber cerrado anteriormente una entidad por deudas.
Impacto en el historial crediticio
Si bien es cierto que en España se puede abrir un nuevo negocio tras el cierre de una empresa con deudas, también es cierto que esto puede tener un impacto negativo en el historial crediticio de los socios o accionistas, lo que puede dificultar la obtención de créditos en el futuro. Del mismo modo, también puede reducir la confianza de los posibles socios o inversores en dicho proyecto, por lo que cerrar una empresa con deudas tiene consecuencias tales como la pérdida de confianza en el futuro.
Posibles demandas legales
Si una empresa cierra con deudas y no consigue resolverlas, es posible que los acreedores presenten demandas legales para recuperar su dinero. Esto puede llevar a un proceso judicial que puede resultar costoso en términos económicos y de tiempo.
En resumen, podemos decir que cerrar una empresa con deudas no es una decisión fácil de tomar, pero en algunos casos puede ser la única opción viable para encontrar una solución a una situación muy complicada. Si te encuentras en esta tesitura, es importante que sigas los requisitos y los pasos necesarios para realizar el cierre de manera legal, así como evitar las posibles consecuencias negativas. Además, es recomendable que busques asesoramiento legal para garantizar que el proceso se realice correctamente y minimizar los riesgos y las consecuencias negativas.