El despido es una de las medidas más drásticas que una empresa puede tomar en contra de un trabajador. Este acto implica la finalización del contrato laboral entre ambas partes y puede tener graves consecuencias tanto para el empleador como para el empleado.
En el ámbito laboral, puedes encontrar diferentes tipos de despidos, pero uno de los más comunes y severos es, sin lugar a dudas, el despido disciplinario. Se trata del tipo de despido que más suele preocupar a los trabajadores de cualquier empresa y uno de los que más dudas suele generar.
Por este motivo, en este artículo, vamos a tratar de hablar en detalle sobre qué es el despido disciplinario, las causas más comunes que lo motivan, los diferentes tipos de despido disciplinario y cuáles son las consecuencias que este tipo de despidos pueden tener para ambas partes involucradas. Si te encuentras en la situación de que te han despedido de forma disciplinaria, te recomendamos leer este artículo para aclarar todas las dudas que puedas tener.
Tabla de contenidos
- 1 ¿Qué es el despido disciplinario?
- 2 Despido disciplinario: causas más comunes
- 2.1 Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo
- 2.2 Transgresión de la buena fe contractual
- 2.3 Incumplimiento de las obligaciones laborales o de las órdenes
- 2.4 Disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo
- 2.5 Ofensas o abuso verbal o físico hacia compañeros o superiores:
- 2.6 Actos inmorales o acoso sexual o de otra índole:
- 3 Tipos de despido disciplinario
- 4 Consecuencias del despido disciplinario
¿Qué es el despido disciplinario?
El despido disciplinario es, como hemos visto en la introducción, una forma de finalizar un contrato de trabajo en la que el empleador pone fin a la relación laboral con el trabajador por una causa justa, grave y justificada. Esta causa debe estar contemplada en el Estatuto de los Trabajadores y requiere la tramitación previa de un expediente disciplinario.
En otras palabras, se trata de una decisión unilateral del empleador, basada en un incumplimiento grave del trabajador de sus obligaciones laborales. Esto permite la rescisión del contrato sin preaviso y sin derecho a cobrar la indemnización por despido que le corresponde, aunque es cierto que sí que se mantienen ciertos derechos.
Despido disciplinario: causas más comunes

Como hemos anticipado más arriba, el Estatuto de los Trabajadores establece una serie de causas que pueden dar lugar a un despido disciplinario por parte de una empresa. Entre las más comunes se encuentran las siguientes:
Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo
Se puede dar cuando un trabajador empieza a llegar constantemente tarde a su puesto de trabajo o si falta a su puesto de trabajo sin dar ningún tipo de justificación. Del mismo modo, también se considera dentro de este grupo el hecho de que abandone su puesto de trabajo minutos antes de la finalización de la jornada laboral. Esto es causa suficiente para ser despedido de manera disciplinaria por acumular faltas de asistencia o de puntualidad injustificadas.
Transgresión de la buena fe contractual
Se considera esta causa cuando el trabajador actúa de forma desleal o contraria a los intereses de la empresa, como revelar secretos de la compañía o realizar determinadas actividades o trabajo para empresas de la competencia. Se entiende que estas actividades tienen un perjuicio grave para la organización en la que trabaja el mismo, por lo que es, sin lugar a dudas, una causa de despido disciplinario.
Incumplimiento de las obligaciones laborales o de las órdenes
Todo trabajador tiene la obligación de cumplir con las normas de la empresa y acatar las órdenes de sus superiores. Si se demuestra un incumplimiento grave y reiterado de estas obligaciones, así como desobediencia a las órdenes directas o indirectas de los superiores el empleador puede proceder al despido disciplinario del empleado.
Disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo
Esta causa de despido disciplinario se refiere a una disminución en la productividad del trabajador provocada por su falta de interés o de voluntad de desempeñar su actividad laboral, y que afecta a su rendimiento durante un período prolongado de tiempo, lo que se puede traducir en pérdidas económicas para la empresa.
Ofensas o abuso verbal o físico hacia compañeros o superiores:
Dentro de esta categoría, se consideran causa de despido disciplinario aquellas conductas graves que atentan contra la dignidad de las personas en el entorno laboral, como agresiones físicas o verbales. Pueden estar dirigidas tanto hacia los compañeros de trabajo, así como a los superiores, al propio empleador o empleadora y, por supuesto, hacia los clientes.
Actos inmorales o acoso sexual o de otra índole:
Estamos hablando de aquellos comportamientos inmorales que atentan contra los compañeros/as de trabajo por razón de género, raza o etnia, orientación sexual, expresión de género, inclinación política, etc., que tengan lugar tanto dentro como fuera del ámbito laboral. Estas se consideran acciones que atentan contra la integridad y dignidad de las personas y, por supuesto, pueden tener, como resultado, un despido disciplinario.
Tipos de despido disciplinario

Dentro de la ley del Estatuto de los Trabajadores que se aprobó en el Real Decreto Legislativo 2/2015, del 23 de octubre, se establecen tres tipos de despido disciplinario: el despido disciplinario procedente, improcedente y nulo. Esta consideración la adquiere después de que el trabajador interponga un recurso, primero ante el SMAC y, luego ante el Juzgado de lo Social y, por lo tanto, puede declararlo como tal el propio empleador o un juez.
Despido disciplinario procedente
El despido disciplinario procedente se produce cuando queda demostrado que la causa imputada al trabajador es suficiente y veraz, y que el empleador ha seguido con todos los requisitos legales en su tramitación. En este caso, el trabajador pierde el derecho a cobrar la indemnización por despido, ya que se le considera responsable de la situación que ha llevado a finalizar la relación laboral de manera forzosa.
Despido disciplinario improcedente
Por su parte, el despido disciplinario improcedente se produce cuando el empleador no consigue demostrar la causa alegada con la suficiente contundencia. De esta manera, se considera que el empleado no ha tenido responsabilidad en los hechos que ha alegado el empresario y, por lo tanto, la relación laboral ha finalizado de manera injustificada.
También puede declararse como tal si la empresa no ha seguido correctamente el procedimiento ni los términos que se establecen en el Estatuto de los Trabajadores. En estos casos, el trabajador tiene derecho a una indemnización por despido, cuya cuantía puede variar bastante dependiendo de diferentes factores, como los años de antigüedad, el salario bruto anual y la retribución variable de los últimos 12 meses, entre otros. Del mismo modo, el empleador también debe abonar los salarios de tramitación en este caso, que son los que habría disfrutado el trabajador hasta el momento si no hubiera sido despedido sin causa justa.
Despidos disciplinario nulo
Se considera nulo un despido disciplinario cuando queda demostrado que la causa alegada por el empresario para finalizar la relación laboral con dicho trabajador es discriminatoria o viola los derechos fundamentales y las libertades públicas. Puede darse si este cese se ha dado por motivos ideológicos, religiosos o de expresión, por participar en una huelga, o por motivos de nacimiento, raza, sexo u opinión.
El estatuto de los Trabajadores también recoge que es nulo un despido como represalia tras una queja de un empleado o si ha tenido lugar durante la interrupción del contrato por embarazo, nacimiento, adopción o por disfrutar de un permiso de lactancia u hospitalización de un hijo prematuro o por solicitar una reducción de jornada para cuidar a un menor de doce años o de entre doce y dieciocho si este sufre una enfermedad grave.
Como resultado, el empleado puede volver a ser readmitido en la empresa en el mismo puesto de trabajo y con las mismas condiciones que disfrutaba hasta el momento del despido disciplinario. Si no quiere volver, el empleador deberá pagarle la indemnización por despido improcedente. Además, la empresa le debe abonar los salarios de tramitación.
Consecuencias del despido disciplinario

El despido disciplinario puede tener consecuencias negativas tanto para el empleador como para el trabajador, que pueden variar dependiendo de cada caso. A continuación, vamos a mostrarte de manera detallada las principales consecuencias de un despido disciplinario.
Consecuencias de un despido disciplinario para un trabajador
La consecuencia más obvia y directa del despido disciplinario es la pérdida del empleo por parte del trabajador. Sin embargo, también es cierto que esto tiene otras consecuencias, ya que, al perder el empleo, el trabajador dejará de percibir su salario y otros beneficios laborales, como vacaciones, pagas extra, bonificaciones, etc., por lo que se puede ver en dificultades económicas hasta que encuentre un nuevo empleo.
Otra de las consecuencias más temidas de un despido disciplinario para un trabajador es, sin lugar a dudas, la pérdida de derechos laborales: Con el despido disciplinario, el trabajador pierde también los derechos que le otorgaba su contrato laboral, como el seguro médico, el derecho a formación. Sin embargo, lo más relevante aquí es que pierde el derecho a cobrar la indemnización por despido. No obstante, aquí debemos decir que mantiene el derecho a cobrar el finiquito y la prestación por desempleo.
Asimismo, también es cierto que un despido disciplinario queda registrado en la vida laboral del trabajador y, por lo tanto, puede dificultar la búsqueda de un nuevo empleo en el futuro. Esto se debe a que este queda registrado en el expediente laboral del trabajador, lo que puede afectar su reputación y su trayectoria profesional, reduciendo las oportunidades de encontrar un empleo estable en el futuro.
Consecuencias de un despido disciplinario para el empleador
Los empleadores deben tener cuidado a la hora de despedir a sus trabajadores, especialmente, si no tienen motivos para hacerlo. Esto se debe a que, si el despido disciplinario es declarado improcedente por un juez, la empresa debe hacer frente a los gastos derivados de la indemnización que le corresponda al trabajador, así como de los salarios de tramitación hasta que el procedimiento judicial se resuelve.
Asimismo, esta situación puede tener una repercusión negativa para la empresa, ya que un despido disciplinario puede afectar la imagen de la empresa y su reputación ante la opinión pública, especialmente si el trabajador hace pública la situación. Como consecuencia, puede perder clientes y nuevas oportunidades laborales, además de que será más complicado encontrar nuevos trabajadores.
Del mismo modo, también es necesario cumplir con los plazos y las formalidades que establece el Estatuto de los Trabajadores. Ya que, si el despido disciplinario no se lleva a cabo correctamente, esto puede dar lugar a conflictos laborales pueden terminar en una demanda y tener que abonar la indemnización y los salarios de tramitación.
Para finalizar este artículo, podemos decir que el despido disciplinario es una medida extrema que puede conllevar graves consecuencias tanto para el trabajador como para el empleador, a pesar de que, por norma general, quien suele sufrir más las condiciones negativas es el trabajador.
Todas las causas que pueden motivar este tipo de despido se encuentran recogidas en el Estatuto de los Trabajadores. Por lo tanto, es importante que empleadores y trabajadores conozcan sus derechos y obligaciones en caso de enfrentarse a una situación de despido disciplinario, ya que conviene evitar conflictos en la medida de lo posible.