La inclusión y la integración son términos que suelen utilizarse de forma indistinta en el ámbito social, pero en realidad, tienen significados y propósitos diferentes. Aunque ambos términos suelen generar bastante confusión los dos buscan promover una convivencia armónica y justa en una sociedad diversa, combatiendo la exclusión social de los colectivos vulnerables. Sin embargo, si no sabes exactamente qué son exactamente la integración y la inclusión, en este artículo, te vamos a explicar en qué consisten cada uno de estos términos y cuáles son sus principales diferencias.
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La integración social es un concepto que se refiere a la incorporación de un individuo o de un grupo determinado de personas a una sociedad, en la que se les permite participar con las mismas oportunidades y derechos que el resto de los miembros de la misma. Se trata, por lo tanto, de un proceso en el que se busca una igualdad de condiciones para que todos miembros puedan convivir en una sociedad sin discriminación alguna.
La integración social, como concepto, tiene su origen en los años 50, como respuesta a la discriminación, exclusión y segregación que sufrieron ciertos grupos sociales, como personas con discapacidad, migrantes o minorías étnicas, es decir, los colectivos vulnerables que siempre habían sido discriminados y relegados al extrarradio de la sociedad y que, por lo tanto, no contaban con los mismos derechos ni oportunidades.
En aquel entonces, surgió la integración social como una forma de buscar que se adaptaran a las normas y valores establecidos, compartiendo los mismos espacios que el resto de la población, aunque con diferenciaciones. Por ejemplo, podemos anotar que la integración social, en el ámbito de la educación, se da cuando, por ejemplo, ponen a personas con discapacidad en un mismo centro que las que no presentan discapacidad, pero dándoles clase en un aula específica y separada del resto.
También se puede dar en un trabajo, donde las personas discriminadas por determinado motivo únicamente pueden realizar ciertas actividades, pero no las mismas que el resto de los empleados o bien se encuentran en una zona separada del resto.
Es, por lo tanto, un paso más en la conquista derechos sociales, porque acerca las personas tradicionalmente excluidas junto con el resto de la sociedad, lo que hace que su presencia se normalice y que la sociedad, en general, sea más tolerante y menos discriminatoria gracias al hecho de aportar visibilidad, ya que lo que no se ve no existe. Sin embargo, aunque surge con buenas intenciones, la integración, como concepto, resulta insuficiente en la práctica.

La inclusión social, por su parte, se refiere a un proceso en el que se busca la participación de todas las personas en la sociedad, independientemente de sus diferencias y características. Se trata de un concepto en el que se reconoce y se valora la diversidad social y en el que se busca una convivencia basada en el respeto y la no discriminación. En última instancia, busca crear transformaciones sociales.
La inclusión social surge en los años 90 como una crítica a la integración, ya que se consideraba que esta última no atendía realmente a las necesidades reales de las minorías sociales. De hecho, aunque en teoría, podría resultar una buena manera de buscar la igualdad social, en la práctica, estas no contaban con las mismas oportunidades ni derechos en el conjunto de la sociedad.
Por este motivo, en la inclusión, se promueve la participación activa de todos los ciudadanos en la toma de decisiones y en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. De esta manera, las personas discriminadas por razón de discapacidad, sexo, identidad de género, raza, etc., pueden, en la actualidad, participar en cualquier actividad en igualdad de condiciones con el resto de las personas tradicionalmente no discriminadas.
Por ejemplo, en el ámbito de la educación, podemos citar la mezcla de todo tipo de niños, con y sin discapacidad, de diferentes razas, en la misma clase y se les da el apoyo que cada uno necesita. En el ámbito laboral, también se ve reflejado en aquellos empleos en los que se admiten personas de todo tipo, con y sin discapacidad, de diferentes razas, etnias, condiciones sexuales, identidades de género, etc. Se trata de la mejor manera de tratar a las personas, ya que, gracias a la visibilidad, permiten normalizar su presencia, lo que es beneficioso para alcanzar una sociedad mucho más libre y tolerante.
A continuación, te vamos a mostrar las principales diferencias entre inclusión e integración, ya que, como hemos visto, a pesar de que son términos que pueden sonar muy parecidos en la teoría, en la práctica son bastante diferentes. Además, como hemos visto, son conceptos que pueden aportar valores a la sociedad y mejorar la vida de aquellos grupos de personas que, tradicionalmente, han sido excluidos de la mayoría de los entornos sociales.
Así pues, entre las principales diferencias entre la integración y la incursión social, podemos decir que, a pesar de que ambas tratan de acercar las personas tradicionalmente marginadas al resto de la sociedad, una de las dos lo hace mucho mejor. Estamos hablando de la inclusión social, ya que permite que todas estas personas queden perfectamente incluidas en los mismos espacios y en las mismas condiciones sin que exista ningún tipo de diferencia o discriminación.
Como hemos visto más arriba, aunque la integración social, en teoría era un concepto beneficioso, resultaba insuficiente. Esto se debe a que, pese a que se trataba de acercar a los colectivos más vulnerables al resto de la sociedad, no terminaba de integrarlos del todo, ya que lo que se buscaba era compartir los mismos espacios, se establecen separaciones en el interior de los mismos para atender sus necesidades y derechos. ¿Es mejor que la exclusión y la segregación? ¡Por supuesto!, pero la integración es peor que la inclusión.
Inclusión vs Integración: ¿existe una diferencia?

Con el paso de los años, se ha debatido en múltiples ocasiones si realmente existe una diferencia entre inclusión e integración social. Algunos especialistas han argumentado que son dos términos que se refieren al mismo proceso, mientras que otros defienden que la inclusión es un avance y una evolución respecto a la integración. Por ello, en la actualidad sí que existe una diferencia fundamental entre ambos.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que, aunque ambas formas de abordar la diversidad tienen similitudes, tienen enfoques y objetivos diferentes. La inclusión social se destaca por ser un modelo más amplio, basado en el respeto y la valoración de la diversidad, y poniendo énfasis en la participación activa de todos los ciudadanos en la construcción de una sociedad justa para todos.
En conclusión, podemos decir que, a pesar de que inclusión e integración suelen utilizarse como sinónimos, son dos conceptos diferentes con objetivos y enfoques notablemente distintos. Mientras que la integración busca incluir a las personas vulnerables junto con el resto de la sociedad manteniendo espacios separados, la inclusión promueve la participación activa de todos, reconociendo y valorando la diversidad de cada uno de ellos o ellas. Ambas son importantes para lograr una sociedad mucho más justa e igualitaria, pero es esencial entender sus diferencias y trabajar en conjunto para alcanzar una verdadera inclusión social.